Para triunfar con límpido brillo en el oficio de la ciencia ficción, recurre a la jerga de las ciencias (aunque sólo te suene a jerigonza). Habla del espacio, de galaxias y de falacias teserácticas en estilo místico y agudo; el aficionado, aunque no entienda un bledo, te lo exige con blanda sonrisa de esperanza [...]
Baila pequeña... No importa cual música invada el lugar, solo baila. Múevete al ritmo del desasosiego, entierra la apatía que estanca al mundo y baila. Riéte de los tambores del juicio final taconeando firme sus amenazas. Contonéate en la cara del diablo, y da una vuelta, dos, miles, ríe, salta, y despues...baila.